INSCRIPCION a las 19ª Jornadas Científicas INMA

Ya podéis inscribiros a las 19ª Jornadas Científicas INMA 2024

  • Programa Científico DEFINITIVO: Link

  • Formato: Sesiones plenarias y presentación de resultados INMA de forma presencial los días 11 y 12 de junio en el Parc de Recerca Biomedica de Barcelona – PRBB, Barcelona (se retransmitirá en Streaming) ¡Reservate estas fechas! ¡Te esperamos!

  • INSCRIPCION: La inscripción es obligatoria ya que necesitamos tener tus datos para enviarte la información para que puedas asistir y/o conectarte por streaming a las diferentes sesiones.
    El coste de la inscripción es de 61€ (+IVA). En este coste están incluidos los cafés que tendrán lugar durante los dos días que duran las jornadas, y la comida del día 11 de junio.
    Opcionales:
    – También podrás apuntarte a la comida del día 12 de junio que tendrá lugar justo después de la Clausura que tiene un coste de 23€ (+IVA).
    – También podrás apuntarte a la cena del día 11 de junio que tiene un coste de 30€ (+IVA).
    Entra en este link y formaliza tu inscripción (Pago con tarjeta de crédito): INSCRIPCION CERRADA, AFORO COMPLETO

    Si no va a asistir a las sesiones en persona y vas a seguirlas por Streaming, por favor rellena el siguiente FORMULARIO

La inscripción estará abierta hasta el 10 de mayo de 2024.

 

Colaboradores:

           

 

Exposición materno-fetal a disruptores endocrinos a través de la placenta en mujeres de Panamá

¿Qué se sabe sobre el tema?

Los pesticidas organoclorados (OPs) y los bifenilos policlorados (PCBs) son grupos de sustancias químicas ambientales que forman parte de los conocidos disruptores endocrinos, con capacidad de imitar hormonas e inducir efectos adversos en los individuos expuestos o en su descendencia. Debido a sus propiedades tóxicas, persistentes y bioacumulativas, los OPs y los PCBs contribuyen a la exposición a contaminantes orgánicos persistentes (COPs), que están estrictamente regulados por leyes internacionales (Convenio de Estocolmo). Históricamente, se utilizaron en la agricultura como pesticidas, en la salud pública para controlar vectores de insectos y en múltiples procesos industriales como la fabricación de transformadores eléctricos. La acumulación en el cuerpo de la madre y la exposición prenatal y temprana a estos contaminantes ambientales están relacionados con la salud infantil y problemas de desarrollo y predisponen a efectos perjudiciales en la edad adulta. Además, los niños son especialmente vulnerables a los contaminantes del aire, agua y suelo ya que están en proceso de crecimiento y su sistema inmunológico y mecanismos de desintoxicación no están completamente desarrollados. Por lo tanto, es crucial que el ambiente en el que se desarrollan, desde la concepción hasta la adolescencia, esté protegido para garantizar su salud.

Los programas internacionales de biomonitorización humana para la exposición ambiental, como NHANES en Estados Unidos y HBM4EU en Europa, han destacado la exposición generalizada de los seres humanos a numerosos productos químicos ambientales. Sin embargo, a pesar de las medidas tomadas en el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (2009), la vigilancia de la exposición a COPs y las enfermedades asociadas sigue siendo extremadamente limitada en América Latina y otras regiones del mundo.

¿Qué añade este estudio a la literatura disponible?

Ante la carencia de datos en América Latina, transferimos lo aprendido en la Cohorte INMA a una cohorte materno-infantil de madres y niños panameños (PA-MAMI), que trata de evaluar la exposición ambiental en las primeras etapas del desarrollo y el posible impacto adverso del medio ambiente y la dieta en la infancia temprana en Panamá.

Nuestro estudio es pionero en evaluar las concentraciones de OPs y PCBs en muestras de placenta de mujeres Latinoamericanas, así como en cuantificar la actividad hormonal relacionada por el efecto combinado de los COPs que presentan actividad hormonal estrogénica. La utilización de la placenta como matriz biológica es de gran relevancia, ya que es reconocida como una fuente valiosa y fácilmente disponible de tejido humano para la biomonitorización de la exposición química entre madre e hijo. Además, permite la implementación de biomarcadores de efecto sin la limitación de la cantidad de tejido disponible.

Los resultados de este estudio revelan que todas las muestras de placenta de madres panameñas analizadas fueron positivas para al menos tres residuos de COPs, con más del 70% positivas para al menos seis de ellos. Las frecuencias de los OPs cuantificados oscilaron entre el 100% para p,p’-DDE y HCB hasta el 30,8% para β-HCH, siendo la concentración mediana más alta observada para la lindano (380,0 pg/g de placenta). La frecuencia de detección de los PCBs osciló entre el 70,0 y el 90,0%; la concentración mediana más alta se observó para el PCB 138 (17,0 pg/g de placenta), seguido del PCB 153 (16,0 pg/g de placenta). Por otro lado, todas las placentas fueron positivas en el bioensayo de estrogenicidad, resaltando que la exposición al lindano se asoció positivamente con la estrogenicidad, mientras que esta asociación fue negativa en el caso de la exposición al PCB 153. En cuanto a los predictores de exposición, se asociaron concentraciones más altas de p,p’-DDE con un mayor consumo de carne, lo que sugiere que la grasa animal es una fuente importante de exposición a metabolitos del DDT.

¿Cuáles son las implicaciones de los resultados obtenidos?

Los datos obtenidos en el estudio de cohorte PA-MAMI pueden ser utilizados como referencia para la biomonitorización de la exposición química durante el embarazo y su impacto en la salud de la descendencia en Panamá y otros países de América Central. Además, son de utilidad para enfatizar la necesidad de estimar el efecto cóctel de los contaminantes ambientales, donde la exposición a concentraciones bajas puede resultar en un efecto combinado indeseable e insospechado al considerar los contaminantes individualmente. Es por ello que estos resultados pueden ayudar a la implementación de regulaciones legales que reduzcan la exposición a contaminantes ambientales, lo que ayudaría a prevenir posibles riesgos para la salud de los niños y donde la biomonitorización periódica permitiría explorar la efectividad de tales regulaciones.

Referencia: Iribarne-Durán LM, Castillero-Rosales I, Peinado FM, Artacho-Cordón F, Molina-Molina JM, Medianero E et al. Placental concentrations of xenoestrogenic organochlorine pesticides and polychlorinated biphenyls and assessment of their xenoestrogenicity in the PA-MAMI mother-child cohort. Environmental Research 2024; 241:117622.

Link al artículo científico: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37977273/

Luz María Iribarne Durán
Doctora en Medicina Clínica y Salud Pública
Nicolás Olea
Catedrático Facultad de Medicina/Facultativo Especialista Hospital Clínico
Universidad de Granada/Hospital Clínico S. Cecilio
Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs. GRANADA)

INMA: «Posición socioeconómica, contexto familiar y desarrollo cognitivo infantil»

Un nuevo estudio de las cohortes de Gipuzkoa y Valencia del estudio INMA refleja cómo la posición socioeconómica, (especialmente la clase social) y el contexto familiar (especialmente la estimulación cognitiva, la gestión del estrés y el perfil parental), se relacionan con puntuaciones más bajas en el test que evalúa el desarrollo cognitivo.

El desarrollo cognitivo es el crecimiento y maduración de los procesos de pensamiento. Se trata de una evolución continua que, según la psicología evolutiva de Jean Piaget, comienza con la etapa sensoriomotora (desde el nacimiento hasta aproximadamente los 2 años de edad) y finaliza con la etapa de operaciones formales (de los 11 a los 15-20 años), caracterizada por el inicio del pensamiento abstracto y por el uso y contraste de hipótesis. La posición socioeconómica aumenta las diferencias en el desarrollo cognitivo infantil. Ésta tradicionalmente se ha estimado a través de la clase social, el nivel educativo o la situación laboral. Además de la influencia de la posición socioeconómica, los eventos que ocurren dentro del contexto familiar de forma estable podrían influir en el desarrollo cognitivo, como por ejemplo el hábito de comer juntos compartiendo vivencias, o relajarse con un cuento en la cama antes de dormir.

El trabajo recién publicado analizó el papel de la posición socioeconómica, medida a través de diversos indicadores, en el desarrollo cognitivo evaluado entre los 7 y los 11 años, estudiando el papel del contexto familiar como potencial mediador. Se evaluaron indicadores de la posición socioeconómica durante el embarazo (clase social familiar, educación de los padres, empleo y renta disponible) y a los 7 (Gipuzkoa) y 11 (Valencia) años (Riesgo de Pobreza o Exclusión Social (AROPE)). El contexto familiar y el desarrollo cognitivo se midieron con la Escala de Evaluación Familiar Haezi-Etxadi 7-11 (HEFAS 7-11) y las Raven’s Colored Progressive Matrices (Raven’s CPM), respectivamente.

La variable de posición socioeconómica que mejor se relacionó con desarrollo cognitivo fue la clase social familiar, mostrando que aquellos hogares pertenecientes a clases sociales más bajas tenían hijos e hijas que obtenían menor puntuación cognitiva. Los indicadores de la posición socioeconómica se relacionaron con subescalas del contexto familiar, en particular aquellas relativas a la estimulación cognitiva, el estrés de las madres y padres y la crianza de los hijos e hijas. Esto indicó que los hogares con posiciones más desfavorecidas, presentaron también peores puntuaciones en las escalas de contexto familiar. En este estudio se encontró que parte de la relación entre clase social y desarrollo cognitivo estaba explicada por el contexto familiar. Cuando se tuvieron en cuenta las subescalas por separado, influyeron entre un 5 y un 11% en la relación, mientras que el porcentaje fue de un 12% cuando se tuvieron en cuenta en su conjunto.

Tanto la posición socioeconómica como el contexto familiar contribuyen al desarrollo cognitivo infantil. Las políticas igualitarias y los programas de crianza positiva podrían contribuir a mejorar el desarrollo cognitivo de los niños y niñas.

Referencia: González L, Popovic M, Rebagliato M, Estarlich M, Moirano G, Barreto-Zarza F, Richiardi L, Arranz E, Santa-Marina L, Zugna D, Ibarluzea J, Pizzi C. Socioeconomic position, family context, and child cognitive development. Eur J Pediatr. 2024 Mar 14. doi: 10.1007/s00431-024-05482-x. Epub ahead of print.

Link al artículo científico: https://link.springer.com/article/10.1007/s00431-024-05482-x

INMA: «Niveles de vitamina D durante el embarazo y la infancia y su relación con desarrollo de alergias y asma durante la infancia»

Un estudio con la cohorte INMA demuestra como tener niveles más altos de vitamina D en la edad preescolar podría estar relacionado con una menor probabilidad de desarrollar eccema durante la infancia. El estudio desarrollado por la investigadora Sangüesa y colaboradores ha utilizado datos de las cohortes INMA-Asturias, Gipuzkoa, Menorca, Sabadell y Valencia para evaluar la relación entre los niveles de vitamina D y el desarrollo de alergias y asma en la infancia.

La prevalencia de la deficiencia de vitamina D puede ser de hasta el 75% en adultos, incluso en países del sur de Europa donde las horas de luz solar son abundantes. Especialmente, las mujeres embarazadas y los lactantes corren un mayor riesgo. La vitamina D es importante para el desarrollo del sistema inmunitario, y su carencia puede estar relacionada con el desarrollo de alergias y asma en la infancia. Mientras que la mayoría de los estudios anteriores sólo analizaron los síntomas de alergia y asma en un momento determinado, este estudio da un paso más para examinar el efecto de los niveles de vitamina D tanto durante el embarazo como durante la infancia.

Alrededor del 19% de las madres y el 24% de los niños presentaban carencias de vitamina D. El estudio concluyó que tener un nivel más alto de vitamina D en edad preescolar estaba relacionado con una menor probabilidad de padecer eccema durante la infancia. Además, tener un nivel más alto de vitamina D durante el embarazo y la infancia podría reducir la probabilidad de sibilancias de aparición tardía.

El estudio se basa en la bibliografía existente sobre el posible efecto positivo de los niveles de vitamina D en niños en edad preescolar sobre el eccema atópico. Esto podría deberse a que la vitamina D interviene en la prevención de las respuestas inflamatorias y las infecciones. Sin embargo, los autores subrayan la importancia de que se realicen más estudios que evalúen los niveles de vitamina D durante el embarazo y la infancia, y que evalúen los síntomas alérgicos y asmáticos más adelante en la infancia y adolescencia para confirmar los resultados.

Referencia: Sangüesa J, Sunyer J, Garcia-Esteban R, Abellan A, Esplugues A, Garcia-Aymerich J, Guxens M, Irizar A, Júlvez J, Luque-García L, Rodríguez-Dehli AC, Tardón A, Torrent M, Vioque J, Vrijheid M, Casas M. Prenatal and child vitamin D levels and allergy and asthma in childhood. Pediatr Res. 2023 May;93(6):1745-1751.

Link al artículo científico: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36057646/

INMA: «Desigualdades sociales, espacios verdes y azules y salud mental en niños de 6 a 12 años participantes en la cohorte INMA»

Un nuevo e interesante estudio realizado en la cohorte INMA investiga cómo vivir cerca de espacios verdes y azules afecta la salud mental en población pediátrica. Si bien existe evidencia que sugiere que el acceso al entorno natural es beneficioso para la salud mental, este nuevo estudio fue más allá al investigar el potencial impacto del nivel socioeconómico (NSE) en esta relación. Esta es una consideración importante porque hay evidencia de que las personas de entornos socioeconómicos más bajos tienen menos acceso a las características del entorno natural, lo que puede exacerbar las desigualdades existentes.

Como medidas de salud mental este estudio utilizó cuestionarios validados para determinar en qué medida los niños de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell y Valencia en España interiorizan o exteriorizan sus problemas psicológicos percibidos, y también analizó cuatro grupos de síntomas distintos: problemas emocionales, problemas de conducta, hiperactividad y falta de atención y problemas con los compañeros. Con relación a la evaluación de espacios verdes y azules, los autores utilizaron dos medidas cuantitativas de proximidad a las características del entorno natural; la diferencia normalizada en el índice de vegetación (NDVI) y si la persona tiene o no espacios verdes (como un parque) en un radio a 5 km desde su casa. El NSE para las áreas específicas en las que vive cada sujeto se calculó utilizando un índice validado que se basa en el nivel de desempleo, la proporción de trabajadores no cualificados, personas con trabajos temporales, bajos niveles de rendimiento educativo y bajos niveles de rendimiento educativo en los jóvenes.

El estudio no encontró diferencias claras en la relación entre los condiciones de salud mental evaluados y las características del entorno natural al estratificar por niveles de NSE, aunque los niños cuyas madres se graduaron de la escuela secundaria tuvieron consistentemente puntuaciones de internalización y externalización más bajas que los niños cuyas madres tenían un nivel educativo más alto de escuela primaria.

Este nuevo estudio no identificó una asociación entre los espacios verdes y azules y los problemas de internalización y externalización. Este hallazgo es consistente con una revisión sistemática reciente sobre el tema. Los autores del nuevo estudio plantearon la hipótesis de que esto puede deberse a diferencias en la asociación entre subgrupos de población, de ahí la investigación por diferentes niveles de NSE. Sin embargo, el análisis de los subgrupos según el NSE no mostró una asociación estadísticamente significativa entre los espacios verdes y azules y los problemas de internalización y externalización.

Si bien el estudio no encontró efectos del NSE sobre la relación entre la salud mental y el acceso al entorno natural, encontró cierta evidencia que sugiere que la proximidad a las características del entorno natural por sí sola esta influenciada por el NSE. Sin embargo, no siempreen la dirección esperada; por ejemplo, mientras que los niños con un NSE más bajo tenían niveles más bajos de vegetación que aquellos en la banda de NSE más alta según el puntaje NDVI, en realidad tenían niveles más altos de acceso a los principales espacios verdes. Otros estudios han informado que puede haber una diferencia en la calidad de estos espacios verdes, aunque no era el objetivo del estudio presentado.

Los autores concluyeron que, si bien este estudio no identificó asociaciones estadísticamente significativas entre la salud mental y el medio ambiente natural en función de los niveles de NSE, hay motivación para realizar más investigaciones. Sugirieron que futuras investigaciones podrían beneficiarse de medir otros parámetros relativos a los espacios naturales, como por ejemplo la cantidad de tiempo que las personas pasan en estas áreas, en lugar de solo su acceso a ellas, y también la calidad de los espacios naturales. En general, este estudio contribuyó a la literatura existente al proporcionar evidencia adicional de los factores que pueden o no influir en la salud mental de los niños.

Referencia: Subiza-Pérez M, García-Baquero G, Fernández-Somoano A, Riaño I, González L, Delgado-Saborit JM, Guxens M, Fossati S, Vrijheid M, Fernandes A, Ibarluzea J, Lertxundi N. Social inequalities, green and blue spaces and mental health in 6-12 years old children participating in the INMA cohort. Health Place. 2023 Sep;83:103104.

Link al artículo científico: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0283799

ANUNCIO de las 19ª Jornadas Científicas INMA

Os anunciamos la organización de las 19ª Jornadas Científicas INMA 2024

Días: 11 y 12 de junio de 2024
Lugar: Barcelona

¡Reservate estas fechas! ¡Te esperamos!

 

Colaboradores:

                   

 

INMA: «Un estudio INMA investiga patrones cardiometabólicos en la infancia»

En la última década, ha habido un aumento preocupante en la prevalencia de trastornos como la obesidad, la hipertensión, la dislipidemia y la hiperglucemia, los cuales son factores de riesgo clave para las enfermedades cardiovasculares. Estos trastornos tienden a agruparse y aparecer simultáneamente en adultos, incrementando el riesgo de diabetes tipo 2 y otras enfermedades cardiovasculares de manera significativa.

En la etapa infantil, la obesidad ha experimentado un aumento notorio, con evidencias científicas que indican que la obesidad temprana puede persistir hasta la edad adulta. A pesar de estas observaciones, los estudios previos sobre la tendencia de los factores cardiometabólicos a agruparse en la infancia han arrojado resultados diversos.

El nuevo estudio, realizado en la cohorte INMA en Asturias, se propuso explorar la presencia simultánea de múltiples factores de riesgo cardiometabólicos, incluyendo obesidad, hipertensión, dislipidemia e hiperglucemia, a los 4 y 8 años. Se examinaron 332 niños a través de evaluaciones clínicas para evaluar su salud metabólica, mediante la medición de su perímetro de cintura, su presión arterial sistólica y diastólica, sus niveles de glucosa en sangre, y sus niveles de triglicéridos y colesterol de alta y baja densidad en sangre.

Los resultados revelan que, tanto a los 4 como a los 8 años, los patrones más comunes son la ausencia de factores de riesgo y la presencia aislada de obesidad central. A los 8 años, también se observa la presencia aislada de hipertensión. Aunque estos sean los patrones más prevalentes, se observó que la obesidad central tiende a aparecer simultáneamente con otros factores de riesgo en ambas edades, señalando su relevancia en el desarrollo de condiciones cardiometabólicas adicionales.

Un hallazgo significativo es que casi la totalidad de los niños sin factores de riesgo a los 4 años seguían sin presentarlos a los 8 años, sugiriendo que mantener una buena salud cardiometabólica en la infancia puede tener un efecto protector a lo largo del tiempo. Este estudio subraya la importancia de abordar la salud metabólica desde edades tempranas para prevenir riesgos cardiovasculares en el futuro.

Referencia: Fernández-Iglesias R, Fernández-Somoano A, Rodríguez-Dehli C, Venta-Obaya R, Riaño-Galán I, Tardón A. Cardiovascular risk factors and its patterns of change between 4 and 8 years of age in the INMA-Asturias cohort. PLoS One. 2023 Apr 12;18(4):e0283799.

Link al artículo científico: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0283799

Felices fiestas a todos

De parte de todo el equipo del Proyecto INMA:

¡Felices fiestas!
Merry christmas!
Bones festes!
Eguberri On!
¡Felices Fiestes!

INMA: «Exposición a corto y medio plazo a contaminación del aire, niveles plasmáticos de proteinas y presión arterial en niños»

Entre los distintos contaminantes atmosféricos que afectan a la salud humana, podemos destacar aquellos con efectos directos en la incidencia de enfermedades cardiovasculares; como son las partículas finas en suspensión de diferentes tamaños (PM2,5 y PM10), u otros gaseosos como el dióxido de nitrógeno (NO2), el dióxido de azufre (SO2), el monóxido de carbono (CO) y el ozono (O3). Según evidencias recientes recogidas en adultos, los efectos de estos contaminantes sobre la salud cardiovascular podrían estar mediados, en parte, a través de la elevación de los niveles de presión arterial. Sin embargo, aún no conocemos en profundidad los mecanismos biológicos y moleculares a través de los cuales se provocan estos efectos. Además, tampoco se conoce en detalle hasta qué punto estos contaminantes ejercen sus efectos nocivos en los niveles de presión arterial ya desde estapas tempranas de la vida y el desarrollo. Este tipo de conocimiento, sin embargo, es de vital importancia, ya que la exposición a riesgos ambientales durante la infancia tiene el poder de cambiar forma permanente la estructura, el metabolismo y la fisiología del organismo, marcando la salud cardiovascular de las poblaciones futuras.

Con el fin de arrojar algo de luz sobre estas cuestiones abiertas, los investigadores de INMA han llevado a cabo un estudio pionero para evalúar los efectos sobre la presión arterial derivados de la exposición a contaminación atmosférica, investigando a su vez los mecanismos biológicos subyacentes, todo ello en el contexto de las primeras etapas de la vida.

Para ello, en el estudio hoy presentado se consideraron distintos intervalos de tiempo de exposición a diversos contaminantes atmosféricos (1 día, 1 semana y 1 año) y se determinaron los niveles séricos de 36 proteinas (incluyendio citoquinas, apolipoproteínas, adipoquinas) cartografiando su relación con las alteraciones de la presión arterial en 1170 niños de 6 a 11 años (en los que la cohorte INMA representa uno de los grupos poblacionales).

Como hallazgo principal, este estudio demostró la existencia de un posible efecto derivado de la exposición a algunos de los contaminantes analizados (NO2, PM10 o PM2,5) sobre los niveles serícos de algunas proteínas como son el «hepatocyte growth factor» (HGF) y la interleuquina 8 (IL8), mostrando como existen concentraciones más elevadas de estos biomarcadores en las muestras de suerto de aquellos niños que viven en entornos más contaminados. Estos resultados están en consonancia con previos estudios realizados en población adulta, que demuestran como los efectos nocivos para la salud de la contaminación atmosférica podrían deberse a la exacerbación de procesos moleculares como la inflamación sistémica y el estrés oxidativo.

Además, este estudio pudo confirmar en población pediátrica previas evidencias de estudios con adultos acerca de como la exposición al NO2 se relaciona con niveles más elevados de presión arterial sistólica. Con el fin de aclarar si la elevación sérica de proteinas reportada podría ser uno de los mecanismos biológicos que conectarían la contaminación atmosférica con la presión arterial, los investigadores llevaron a cabo un estudio de mediación y, como resultado, este sugirió que el HGF podría explicar el 19% de los efectos a corto plazo del NO2 sobre la presión arterial.

A pesar del interés y la novedad de estos resultados, es importante recordar la necesidad de interpretarlos con cautela, ya que, por ejemplo, la relación entre el HGF y la presión arterial sigue despertando controversia en la comunidad científica. De hecho, el HGF no suele considerarse un marcador inflamatorio, habiéndose descrito por primera vez como un factor circulante hepático-regenerativo. Es más, algunas teorías apuntan incluso a que la elevación de HFG reportada podría ser un producto derivado del aumento de la presión arterial, que actuaría como mecanismo compensatorio de respuesta a la exposición a contaminantes para contrarrestar los efectos de la misma. En cualquier caso, se necesitarán más estudios para seguir investigando estas hipótesis.

En general, los resultados presentados en este estudio refuerzan la idea de que la exposición a contaminantes atmosféricos acarrea efectos adversos sobre la salud cardiovascularj ya desde las primeras etapas de la vida. Por ello, y teniendo en cuenta que la presión arterial presión arterial elevada durante la infancia repercute en la salud a lo largo de toda la vida, es de vital importancia establecer estrategias de prevención tempranas frente a este factor de riesgo.

Resumen de artículo INMA por Augusto Anguita-Ruiz, investigador INMA.

Referencia: de Prado-Bert P, Warembourg C, Dedele A, Heude B, Borràs E, Sabidó E, Aasvang GM, Lepeule J, Wright J, Urquiza J, Gützkow KB, Maitre L, Chatzi L, Casas M, Vafeiadi M, Nieuwenhuijsen MJ, de Castro M, Grazuleviciene R, McEachan RRC, Basagaña X, Vrijheid M, Sunyer J, Bustamante M. Short- and medium-term air pollution exposure, plasmatic protein levels and blood pressure in children. Environ Res. 2022 Aug;211:113109.

Link al artículo científico: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35292243/

INMA: «La exposición a contaminantes orgánicos persistentes durante el embarazo puede afectar la salud cardiometabólica en preadolescentes»

La prevalencia de la obesidad infantil ha ido en aumento en la última década y, en la actualidad, el 33 % de los/as niños/as europeos se considera obeso o con sobrepeso. La obesidad infantil es un importante problema de salud pública, ya que se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad en adultos y una peor salud cardiometabólica en la edad adulta.

Se sospecha que algunos contaminantes orgánicos persistentes (COP) alteran el metabolismo hormonal y pueden afectar a la salud cardiometabólica humana. Los COP incluyen plaguicidas organoclorados (p. ej., p,p’-DDT, HCB, β-HCH), así como productos químicos industriales (PCB). La producción y el uso de estos productos químicos han sido prohibidos por el Convenio de Estocolmo hace décadas. Sin embargo, debido a su alta persistencia en el medio ambiente, todavía se detectan en el cuerpo humano, incluidas mujeres embarazadas y niños/as. La población está expuesta en su mayoría a través de alimentos contaminados. Durante el embarazo, los niveles maternos de COP se transmiten al niño/a a través de la placenta y, después del nacimiento, a través de la leche materna.

En estudios anteriores, la exposición prenatal a los COP se ha asociado con un riesgo de índice de masa corporal (IMC) elevado y presión arterial elevada en la infancia. Sin embargo, pocos estudios han investigado si estas asociaciones persisten en la preadolescencia. Además, la literatura anterior evaluó principalmente exposiciones individuales a COP y no consideró la exposición a COPs como una mezcla de sustancias de este tipo.

El objetivo principal del estudio fue determinar si la exposición prenatal a COPs podría afectar a la salud cardiometabólica en preadolescentes, utilizando marcadores de adiposidad y datos de presión arterial de dos cohortes de nacimiento en Europa. Se incluyeron un total de 1667 niños del estudio INMA-Gipuzkoa, -Sabadell, -Valencia (España) y de la cohorte PELAGIE (Francia). Los niveles de COP se evaluaron en suero materno recolectado a las 12 semanas de gestación y en suero de sangre de cordón umbilical, para el estudio INMA y la cohorte PELAGIE, respectivamente. Cuando los/as niños/as cumplieron 11-13 años, se realizaron exámenes clínicos para medir el IMC, porcentaje de masa grasa, obesidad abdominal, estado de sobrepeso/obesidad y presión arterial sistólica y diastólica.

Los resultados sugieren que una mayor exposición prenatal a la mezcla de COP se asocia con un mayor IMC y grasa corporal, y un mayor riesgo de tener sobrepeso/obesidad en la preadolescencia, sin evidencia de diferencias por sexo. El HCB fue el principal contribuyente a estos efectos, seguido del β-HCH y el p,p’-DDE. El β-HCH y el p,p’-DDE, que también se asociaron con una presión arterial sistólica más alta, especialmente en las niñas.

Charline Warembourg, última autora del estudio, dice que “estos hallazgos confirman que la exposición prenatal a pesticidas organoclorados está asociada con un mayor riesgo de obesidad, hasta la adolescencia”. Añade que “es necesario estudiar si estos efectos persisten o no en la vida más allá de la adolescencia”.

Referencia: Rouxel E, Costet N, Monfort C, Audouze K, Cirugeda L, Gaudreau E, Grimalt JO, Ibarluzea J, Lainé F, Llop S, Lopez-Espinosa MJ, Rouget F, Santa-Marina L, Vrijheid M, Chevrier C, Casas M, Warembourg C. Prenatal exposure to multiple persistent organic pollutants in association with adiposity markers and blood pressure in preadolescents. Environ Int. 2023 Jun 22;178:108056. doi: 10.1016/j.envint.2023.108056. Epub ahead of print. PMID: 37379720.

Link al artículo científico: https://doi.org/10.1016/j.envint.2023.108056

Entorno urbano y combinaciones de conductas relacionadas con la salud en niños pequeños

Nuevo proyecto en desarrollo:
«Entorno urbano y combinaciones de conductas relacionadas con la salud en niños pequeños»

Descripción
Los esfuerzos por modificar la dieta, el tiempo frente a la pantalla, la actividad física y el sueño sin tener en cuenta el contexto de la vida de los niños han tenido un éxito limitado en la mejora de su salud. Esto se debe a que el entorno influye en la aparición de estos comportamientos y en su mantenimiento como hábitos. Adoptando una perspectiva global, el proyecto «Entorno urbano y combinaciones de conductas relacionadas con la salud en niños pequeños» propone estudiar cómo el entorno urbano (es decir, los espacios verdes, el tráfico rodado, el entorno construido y la contaminación) contribuye a conformar combinaciones subóptimas de comportamientos relacionados con la salud en los niños del Proyecto INMA, así como en los niños que participan en otras dos cohortes europeas (EDEN – Francia; BiB – Reino Unido). La atención se centra en la edad preescolar, una ventana de oportunidad clave para la prevención y la adopción de conductas promotoras de la salud.

Ubicación: Barcelona/Paris
Financiador: Réseau Doctoral en Santé Publique led by the Ecole des Hautes Etudes en Santé Publique
Fecha de incio del proyecto: 01/02/2023

Protección de datos
El tratamiento de los datos necesarios para la realización de este proyecto es responsabilidad del Inserm, promotor de la investigación (artículo 6, GDPR). El encargado del tratamiento es DESCARPENTRIE Alexandra.

El tratamiento de sus datos responde a una misión de interés público encomendada al Inserm, que justifica el tratamiento de sus datos personales de salud con fines de investigación científica. Sus datos personales serán tratados de forma que se garantice el adecuado respeto de los objetivos de investigación originales del Proyecto INMA

El objetivo de este proyecto, basado en datos de diferentes cohortes madre-hijo (INMA, España; EDEN, Francia, y BiB, Reino Unido), es estudiar los vínculos entre las variables del entorno urbano en las primeras etapas de la vida y una combinación de comportamientos subóptimos identificados en la edad preescolar (3-4 años). Los datos utilizados en este proyecto (información socioeconómica, sociodemográfica y financiera, estilo de vida, datos biométricos, variables del entorno) se mantendrán en una base de datos activa durante un año (hasta finales de febrero de 2024).

Su participación es facultativa y usted tiene
– derecho a acceder a sus datos personales, con el fin de comprobar su exactitud y, en su caso, rectificarlos, completarlos o actualizarlos.
– derecho a oponerse en cualquier momento a la transmisión de sus datos. Si ejerce este derecho, su participación en este estudio cesará inmediatamente.
– derecho a la limitación del tratamiento de datos: no podrán realizarse más operaciones con sus datos durante un periodo que permita al responsable o al encargado del tratamiento verificar la exactitud de los datos personales.
– derecho de supresión: es decir, a retirar en cualquier momento el consentimiento en el que se basa el tratamiento, sin tener que justificar su decisión.

Puede ejercer sus derechos enviando una solicitud al Delegado de Protección de Datos por correo electrónico (lopd@isglobal.org) o a la dirección postal de ISGlobal: c/ Rosselló, 132, 08036 Barcelona, España.

Si encuentra alguna dificultad en el ejercicio de sus derechos, puede presentar en cualquier momento una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos (www.aepd.es – C/ Jorge Juan, 6, Madrid).

Por favor, consulte la siguiente sección para obtener más información sobre cómo ejercer sus derechos : https://www.proyectoinma.org/politica-de-privacidad/

INMA:»Bullying desde una perspectiva biopsicosocial: Un estudio del proyecto INMA integra marcadores hormonales al estudio del acoso escolar»

El acoso escolar o bullying es definido como un tipo de conducta agresiva que sucede en el contexto escolar y que típicamente ocurre durante los periodos de la infancia y la adolescencia. A pesar de compartir la intencionalidad que también aparece en la agresividad, el bullying presenta otras dos características que la convierten en una conducta única. Estas características son la repetitividad de las acciones y el desequilibrio de poder existente entre la víctima y el acosador.

Actualmente el acoso escolar es considerado un problema de salud pública que afecta a un tercio del alumnado a nivel mundial. Estar implicado en situaciones de bullying durante los periodos de la infancia y adolescencia puede tener graves repercusiones en distintas esferas de la vida de una persona, a corto y largo plazo. Por ello, resulta imperativo estudiar los factores asociados a la conducta de bullying para tratar de comprender este fenómeno en su totalidad. Las últimas investigaciones indican que el origen de la conducta agresiva es multicausal y que en ella influyen factores biológicos, sociales y culturales. A pesar de que la conducta humana en general ha sido estudiada desde un punto de vista psicosocial cada vez más investigaciones tratan de poner el eje en el estudio de los factores biológicos. Sin embargo, pocos estudios han tratado de explorar los posibles marcadores biológicos del acoso escolar.

En relación a los factores biológicos que influyen en la conducta las investigaciones previas han puesto el foco sobre el rol que juegan las hormonas, específicamente la testosterona y el cortisol, en dos periodos del desarrollo. El periodo prenatal y el periodo puberal son dos etapas del desarrollo sensibles a los efectos que las hormonas tienen en el sistema nervioso y por tanto en las conductas dependientes de las estructuras cerebrales alteradas por estas hormonas.

Basándose en todo ello, el proyecto INMA decidió explorar la conducta de bullying desde una perspectiva biopsicosocial, atendiendo a los efectos que podían tener tanto variables de carácter psicológico social como también los niveles hormonales de los preadolescentes. El estudio se realizó con 302 preadolescentes de la cohorte guipuzcoana del proyecto INMA. Cuando los preadolescentes tenían 11 años se recogió información sobre la conducta de bullying utilizando un cuestionario. Además, se recogió de información sobre diversas variables psicológicas y sociales (función ejecutiva, contexto familiar, contexto escolar y contexto social) preguntando a estos preadolescentes y a sus familiares. La información sobre niveles hormonales prenatales y prepuberales fue determinado mediante muestras de saliva y el índice 2D:4D.

Los resultados mostraron que 9,6% de los participantes estaban implicados como víctimas, el 1,7% como acosadores y otro 1,7% como acosadores/víctimas. El estudio encontró que únicamente el rol de acosador en los chicos parecía estar influenciado tanto por niveles hormonales como por variables psicosociales. Concretamente observó que niveles más bajos cortisol prepuberal junto con una peor percepción del ambiente escolar y menor apoyo por parte de los iguales y del grupo social se relacionaba con mayor riesgo de estar implicado en situaciones de bullying como acosadores.

Los hallazgos de este estudio van en la línea a lo que investigadores previos han encontrado en otros trabajos. Sin embargo, todavía existe escasa evidencia sobre el papel que juegan los factores biológicos en el acoso escolar. Por tanto, se debe continuar enfocando el estudio del bullying desde una perspectiva biopsicosocial. Identificando los niveles hormonales que puedan afectar en esta conducta, así como las variables de interés de un aspecto más psicosocial conseguiremos perfilar mejor aquellas personas vulnerables a verse implicadas en este tipo de situaciones y también a poder desarrollar programas de prevención e intervención del acoso escolar con el fin de reducir su prevalencia o el porcentaje de participantes implicados.

Referencia: Babarro I, Andiarena A, Fano E, García-Baquero G, Lebeña A, Arranz-Freijo EB, Ibarluzea J. Do prepubertal hormones, 2D:4D index and psychosocial context jointly explain 11-year-old preadolescents’ involvement in bullying? Biol Psychol. 2022 Jul;172:108379. doi: 10.1016/j.biopsycho.2022.108379. Epub 2022 Jun 8.

Link al artículo: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301051122001223?via%3Dihub